
En este artículo reviso:
- Qué dice la consulta V3873-15 sobre dar de baja un pasivo ficticio contra reservas y a qué ejercicio se imputa la renta presunta.
- Por qué el activo ficticio no juega con las mismas reglas que el pasivo ficticio a la hora de disolver una sociedad.
- Cómo protege (y no protege del todo) la prescripción de cuatro años a una base imponible negativa, frente al plazo de diez años del artículo 26.5 LIS.
- Qué hacer con una declaración de fallido antes de repartir cuota de liquidación entre los socios.
- Cómo se resuelven los cuatro fantasmas juntos en un caso real: Travestinos Basilio, S.L.
Índice
- Cuatro fantasmas en el balance
- El cabecilla que esperó en campo de batalla: la Consulta V3873-15
- El hermano sin privilegios: el activo ficticio
- La reserva que no se rinde a los cuatro años: la base imponible negativa
- El fantasma que no es contable: la declaración de fallido
- Doce años de silencio, a favor del contribuyente
- El caso de Travestinos Basilio, doce años después
- Fin de la rebelión (por ahora)
Dejamos a nuestro ejército de “Pasivos Ficticios” en plena rebelión. Contamos cómo el Tribunal Supremo, el 25 de julio de 2023, les concedió una victoria de principio: el registro contable no controvertido basta para imputar la renta presunta al ejercicio prescrito en que de verdad nacieron, y no al más antiguo de los no prescritos que la Administración pudiera preferir. Contamos también su anomalía particular: pasados los cuatro años de prescripción se produce siempre una rebelión en sus filas, derrotada de inmediato si aquel Impuesto sobre Sociedades arrojó base imponible positiva, pero dormida (nunca vencida) si arrojó una base imponible negativa, esperando que el artículo 66 bis de la Ley General Tributaria y el artículo 26.5 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades los llamaran a filas durante diez años más o los mantuvieran en la reserva si la paz se alargaba más allá.
Reviso en esta segunda parte de aquella historia algo que no se queda en la teoría: baja al terreno, al balance concreto de una sociedad inactiva que, tarde o temprano, alguien tiene que cerrar.
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